No creo en los Recursos Humanos

1.- Compromiso: “Creer o no creer, esa es la cuestión”.

Un día, durante una reunión con un empleado de una empresa con la cual íbamos a comenzar un proyecto, éste nos dijo:

“Yo creo que el problema principal de esta empresa es que en muchos casos somos monaguillos de unos curas que no creen en Dios”

Sublime. Lo primero que pensé es que el ejemplo no podía ser más gráfico. Lo segundo, que debía ser muy difícil estar motivado y creer en lo que haces, cuando el de arriba (nunca mejor dicho) no se lo cree.

Así que para el proyecto decidimos tomar cartas en el asunto. No, no os asustéis, no buscamos a los ateos para mandarlos a la hoguera; tampoco obligamos a nadie, todos somos libres de creer o no creer. Nuestros proyectos siempre van de construir, no de destruir. Lo que estamos haciendo es impulsar a los creyentes para que pongan todo su esfuerzo, fe y motivación en convertir a los ateos, para que sientan y vivan la empresa como los demás.

No es tarea fácil y aún estamos en ello, pero confiamos en que lo vamos a conseguir, porque las ganas, la motivación y la ilusión por lo que se hace, se transmite y hasta se multiplica. Multipliquemos entre todos.

 

2.- Gestión del Talento: “Mamá, quiero ser artista”.

Gracias a mi trayectoria en el mundo de los Recursos Humanos, he llegado a la siguiente conclusión: todos llevamos un artista dentro. Sí, todos somos artistas, lo que ocurre es que algunos tienen unas cualidades más evidentes para el gran público y/o simplemente han sabido descubrirlas antes que los demás.

No cabe duda de que cuando pensamos en artistas nos imaginamos a cantantes, músicos, bailarines, pintores, escultores, etc. Yo considero (es una apreciación muy personal) que un artista es aquel que realiza algo con arte, es decir aquel que es capaz de realizar una obra, producto o servicio con calidad, originalidad, fuerza, inspiración… Y no sé vosotros, pero yo con estas características he conocido ingenieros artistas, peluqueros artistas, recepcionistas artistas, administrativos artistas, y así podría seguir hasta aburrir.

A cada uno de nosotros se nos da muy bien algo, el problema es que algunos se van de este mundo sin descubrir el qué, y eso es muy triste. Por supuesto, ese trabajo de búsqueda de nuestro arte es muy personal y os animo a todos los que aún no lo habéis encontrado a que dediquéis al menos cinco minutos al día a buscarlo. Pero, también es un trabajo de los profesionales de RRHH, de los gestores de personas, de los líderes, de los jefes de equipoEllos deben convertirse en las mamás de “Mamá, quiero ser artista”, y las madres nunca defraudan. Además, dicen que las madres siempre lo encuentran todo. Suerte en la búsqueda.

 

3.- Organización: “Deberíamos simplificar todas las cosas lo más posible, pero no más”.

Las empresas crecen, se establecen en diferentes áreas geográficas, crean nuevos departamentos, áreas y puestos, e incluso pueden dar el salto internacional. Todo esto es muy bueno, sin embargo, en ocasiones, pueden perder su esencia en el camino. Obviamente es normal que el crecimiento haga que la empresa sea más compleja, pero existen situaciones en las que una persona tiene cuatro jefes a los que reportar o, por el contrario, no sabe ni a quien reporta.

Debemos tender más hacia el asignar responsabilidades a las personas, porque esto no se consigue con una descripción de puestos. Debemos fijar objetivos, retos y hasta sueños concretos para cada colaborador, dejando así que ellos tomen sus propias responsabilidades y se reporten a sí mismos.

En un mundo complejo, la clave es simplificar. Una vez leí que una empresa, negocio o idea no es buena si alguien no es capaz de explicarla en una servilleta. Yo os pregunto, ¿podéis? Probadlo, es un buen ejercicio de simplificación que aclara mucho las ideas.

 

4.- Por último, os explico el título de mi artículo, que imagino os habrá sorprendido. Durante toda mi carrera, siempre he defendido y trabajado por y para los Recursos Humanos; sin embargo, de un tiempo a esta parte he llegado a una conclusión: No creo en los Recursos Humanos, sino en los Humanos que saben utilizar sus Recursos. Y ¿tú? ¿utilizas bien tus recursos?

Comments (1)

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