¿Cuál es la clave para ser más eficientes?

Cristina Iglesias, Manager en People Excellence

“Eficiencia es hacer las cosas bien, eficacia es hacer las cosas de forma correcta”

– Peter Drucker –

Eficiencia, no es lo mismo que eficacia; mientras que la eficacia hace referencia a la simple consecución de metas u objetivos, la eficiencia supone optimizar el logro de esas metas con el mínimo de recursos posible.

¿Alguna vez os habéis preguntado qué es lo que hace que seamos más eficientes en nuestro trabajo?

La fórmula tradicional para organizar el tiempo que aconsejaba distribuir las horas del día entre 8 horas de trabajo, 8 de sueño y 8 de ocio parece que ha dejado de funcionar. Hoy en día el límite entre lo personal y lo profesional no existe; gracias a nuestros dispositivos móviles nada se queda en la oficina. Terminamos la jornada laboral y seguimos trabajando en cualquier lugar y cualquier momento del día. Las jornadas laborales apenas han cambiado y parece que ahora nos organizamos peor que antes.

Somos eficaces pero la pregunta es ¿por qué nos cuesta tanto ser eficientes?

 

Eficiencia, no es lo mismo que eficacia

 

La misma pregunta podemos trasladarla al ámbito empresarial: una empresa que es capaz de lograr sus objetivos es una empresa eficaz y si para ello utiliza sus recursos de la mejor manera posible, será también una empresa eficiente. Las empresas eficientes son las que crecen y evolucionan, a diferencia de las que no lo son; son aquellas capaces de satisfacer tanto las necesidades de sus clientes como las de sus propios trabajadores.

Ahora bien, ¿cuáles son las características de las empresas eficientes? ¿Qué es lo que las diferencia? ¿Cómo podemos trabajar de una manera más inteligente? ¿En qué áreas tenemos que mejorar? ¿Dónde deben de poner foco hoy en día las empresas para ser eficientes?

Teniendo en cuenta los avances y cambios en nuestro entorno, hay tres aspectos que, desde mi punto de vista, deben de considerar las organizaciones, si no lo están haciendo ya, para poder ser eficientes:

 

  • Conectividad: Hoy en día las organizaciones eficientes trabajan como redes colaborativas que se coordinan para conseguir los resultados de negocio, formando lo que se denomina “Networking Organizativo” y dejando de lado la estructura jerárquica tradicional.

Las organizaciones deben de analizar los cambios a realizar para convertirse en una organización moderna y eficiente; se deben de mejorar y diseñar procesos que, apoyados en técnicas y plataformas colaborativas, estimulen la gestión compartida del conocimiento y una toma de decisiones más horizontal y distribuida.

 

  • Experiencia del empleado: la función de RRHH tiene que cambiar radicalmente para atraer, fidelizar y alinear el talento disponible hacia los nuevos valores y necesidades del siglo XXI.

Las organizaciones deben de desplegar actividades que mejoren la percepción que los empleados tienen de su propio puesto o centro de trabajo y, de esa forma, incentivar su compromiso y unión emocional con la compañía.

Se están aplicando ya a los espacios de trabajo métodos propios del marketing que contribuyen al desarrollo de habilidades relacionadas con el liderazgo, entendido, no como una posición jerárquica, sino como la responsabilidad de hacer crecer a los empleados y conectarlos con la cultura de la compañía.

 

  • Nuevos modelos de análisis: Más compromiso, más motivación y más satisfacción. Para conseguirlo resulta imprescindible dotarse de modelos de análisis que contribuyan a conocer en todo momento las necesidades reales y expectativas de los empleados.

No se trata ya tanto de evaluar el rendimiento, sino de medir la vinculación interna preparando a la organización para analizar y entender el talento.

 

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