Natalia Camacho
Claves para lograr una buena combinación entre comunicación y gerenciar con valores

Cada vez más empresas se han visto en la necesidad de crear culturas organizacionales que les garantice sostenibilidad en el tiempo, les permita desarrollar espacios para la innovación de nuevos productos y servicios, procesos que los hagan más competitivos; sólo por enumerar algunas de las razones por las cuáles cada vez más los líderes de las organizaciones están preocupándose por este tema.

Cómo no estarlo. Tras la crisis económica mundial, la dinámica de los negocios cambió. Uno de los grandes aprendizajes que nos deja esta crisis es que una de las formas para garantizar la sostenibilidad en el tiempo de una organización es concentrarse en las cosas qué difícilmente cambian, en otras palabras una de las fórmulas que algunos han encontrado es no “poner foco” en los procesos que están cambiando. Seguramente usted se preguntará, entonces ¿en qué concentrar esfuerzos?

La respuesta: hay que concentrarse en la estabilidad, ésta que sólo la puede ofrecer los principios y valores que rigen los comportamientos organizacionales y que sumado a otros factores, llamamos cultura.

Cultura: el ADN de las organizaciones

Mucho se ha hablado de cultura y simplemente para poner en contexto, podría definir cultura como un “vehículo” dentro del sistema de una organización, en otras palabras son valores, creencias y normas del comportamiento – no escritos – que le dan un significado a “cómo hacemos cosas”, “cómo pensamos y cómo sentimos”, es algo así como el ADN de las organizaciones.

¿Y qué tiene que ver la cultura, con la comunicación y los negocios? Pues bien, cada vez más los clientes nos expresan su necesidad de buscar aspectos diferenciales en relación a sus competidores, que no sean fácil de copiar y que permanezcan en el tiempo. La tendencia es concentrarse en los intangibles que han demostrado dar ventajas competitivas y precisamente uno de los elementos que cumple con estas características es la cultura cuando logra cohesión y moviliza a los trabajadores porque comparten un conjunto de valores y creencias y las orientan a cumplir con los resultados de negocio.

Gerenciar por valores

En People Excellence hemos podido comprobar con clientes que “gerenciar por valores”, no sólo permite “educar” a los miembros de una organización para que tengan un comportamiento ético en el entorno de los negocios, sino que ¡también tiene beneficios económicos!

Las compañías “Fortune 500” se comprometieron con unos valores comunes

Autores como Ken Blanchard y Michael J O’Connor, han demostrado en sus estudios de más de 25 años de investigación y probado directamente con las Fortune 500, que las compañías que pertenecen a ese listado se comprometieron con un objetivo y unos valores comunes, dándole una gran importancia a comunicar con claridad los valores, la misión y la visión de la organización, además de probar que los programas de ‘despliegue estratégico‘ no pueden simplemente “agregarse” en una compañía, sino que deben integrarse dentro de su cultura.

Lo anterior me permite postular: las organizaciones donde estos programas no son exitosos, no significa que estén mal diseñados, en su mayoría el factor crítico de éxito está en la forma cómo se comunica y se implementa.

Seis claves para lograr una buena combinación entre comunicación y gerenciar con valores:

1. Plantear el objetivo de comunicación: Volvamos a lo básico, ¿para qué estoy desarrollando este plan y/o estrategia?. Algunos se enfocan en los detalles del nuevo plan y se olvidan de que lo más importante es comunicar el objetivo, es básico para ganar confianza.

2. Desarrollar mensajes claves con alto impacto: ¿Cuántos programas fallaron en el cumplimiento de las expectativas porque los mensajes sobre el programa eran incompletos, conflictivos o mal concebidos o transmitidos? Esto implica que hagamos justo lo contrario en todas las comunicaciones, formales e informales.

3. Segmentar para movilizar: Cada organización tiene múltiples públicos que requieren enfoques especialmente adaptados. Colaboradores de determinados niveles vs. gerentes, seguro requiere diferentes vías de mensaje, medios y seguimiento.

4. Elegir mensajeros correctos: Tan importante es el mensaje como quien lo entrega. Cada cultura y cada situación es diferente, por tanto los mensajeros deben seleccionarse con mucho cuidado.

El factor crítico de éxito de un programa de despliegue estratégico es cómo se comunica e implementa

5. Evaluar el mejor canal para comunicar: Con demasiada frecuencia, elegimos de manera automática el canal, en algunas organizaciones todo es mail, otras todo es reunión, otras su intranet, vale la pena preguntarse si es el canal apropiado para movilizar a las personas y generar impacto.

6. Escoger el “momento de oro”: Realizar todas estas actividades de modo correcto pero fallar en la puntualidad de los esfuerzos de comunicación puede disminuir el impacto esperado. Los mensajes separados entre sí por demasiado tiempo o comunicar demasiado pronto, tiene sus riesgo, de ahí la importancia de elegir el mejor momento.

Muchas compañías en todo el mundo decidieron evolucionar en materia de comunicación y descubrieron que el rol del comunicador está primero en entender el negocio, y con base a ese entendimiento el reto es pensar, diseñar, ejecutar y hacer seguimiento de iniciativas que contribuyan a mejorar la productividad, generar cultura, entre otros aspectos.

El gran reto para los líderes es lograr que esos valores se convierta en una forma de vida entre todos los miembros y eso sólo se logra forjando una cultura, donde la comunicación, por lo menos en mi experiencia, se convierte en una excelente aliada para lograrlo.

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