Y ¿ahora qué?
Por Carlos Palacios, Manager de People Excellence
“Estamos en la senda de la recuperación”…esta frase a pesar de haber sido tantas veces repetida nos hace tener una leve esperanza de que esta sea la vencida, y parece ser que esta vez sí; los datos indican que al menos no vamos a peor y sobre todo que hay una luz en el horizonte (incremento de las exportaciones, informes de los distintos centros de estudios, confianza país, estabilización de la caída del empleo, etc.) la de la Recuperación.
Obviamente esta es una buena noticia para los Recursos Humanos, porque por fin parece que la máxima preocupación puede dejar de ser la de los despidos o los Ere´s, pero sin duda es un toque de atención para que los departamentos de Recursos Humanos se “pongan las pilas” en cuanto a sus políticas para cubrir tres objetivos que deben ser primordiales:
- Recuperar credibilidad en las políticas de Recursos Humanos y ser el impulsor de la consolidación de los profesionales en un nuevo escenario.
- Potenciar políticas de identificación con la compañía, pero no desde la perspectiva de “todos a una”, si no desde el apoyo y políticas de ilusión y percepción de cuidado de los profesionales.
- Gestionar y dedicar recursos al Talento de la organización, recuperando políticas de identificación y planes específicos, ya que corremos el riesgo de que aquellos profesionales que sean esenciales para la consolidación de la recuperación, aprovechen la apertura del mercado laboral para buscar nuevas oportunidades si no se sienten cuidados o con perspectiva.
En el primer artículo sobre transformación empresarial, Diego Atencio, Consultor de People Excellence Colombia, abordó el tema de Autogestión, en el cual explicaba cómo las personas que son capaces de Autogestionarse logran resultados duraderos e impactantes en las organizaciones. En este artículo trataremos la Automotivación presentando como podemos transformar la obligación en pasión. En el próximo y último de esta serie, cerraremos el tema de la transformación con la última competencia, Autoconocimiento.
Con independencia de los mensajes que los datos macroeconómicos señalan, un aroma diferente se respira en las grandes compañías. De la conversación del lamento permanente y de la espera interminable porque el ciclo económico negativo llegue a su fin, estamos pasando a la visualización de planes estratégicos trianuales, pentanuales e incluso horizontes de negocio con vistas al 2020.
Este artículo es el primero de una serie de tres, donde se tratarán las competencias personales necesarias para la transformación de un líder, paso previo y fundamental para la implementación de la estrategia de una compañía. La Autorregulación es la primera competencia que se debe trabajar para lograr este objetivo. En el segundo y tercer artículo que conforma esta tríada, Consultores de People Excellence Colombia presentarán cómo la Automotivación y el Autoconocimiento son las otras competencias para la transformación del líder.
Tras más de una década desarrollando acciones que potencien la capacidad de profesionales y organizaciones para adaptarse a los cambios, llega el momento de plantearse si éste es el mejor camino.
Durante años, el negocio minorista de un banco ha sido la gallina de los huevos de oro. Durante aquellos maravillosos años, el negocio bancario lo soportaba todo: oficinas de ciencia ficción; expansiones agresivas; concesiones de créditos sin realizar una estimación real de los riesgos de mercado; convenios colectivos sumamente ventajosos frente a otros sectores menos privilegiados; obras sociales sin control; retribuciones más propias de estrellas de Hollywood que de empleados asalariados en España… Todo valía, todo estaba aceptado…
Según datos de la OCDE, los españoles estuvimos una media de 1.690 horas al año en nuestro puesto de trabajo durante 2011, mientras que por ejemplo, los trabajadores alemanes pasaron 1.413 horas, y los suecos 1.644. Comparando estos datos con el valor del PIB y los datos sobre competitividad elaborados anualmente por el World Economic Forum, llegamos a las siguientes y evidentes conclusiones: (1) nuestra productividad es baja comparada con la de las economías de nuestro entorno, y (2) obviamente, tenemos que hacer algo para potenciarla.